Ahógame dulcemente, posa tus manos en mí y haz que el aire descanse,
que deje de oxigenar mis pensamientos.
Mátame dejándome lo justo para no abandonar la vida,
tranquilo...estoy acostumbrada,
hazlo ya, tienes que aprender.
Hazme llegar a esa locura donde la muerte no infunde miedo,
sólo acompaña..tranquila, sin prisa... hasta donde podamos hablar.
Si dejas de temer talvez me abandone el miedo.
Respira el aire que exhalo, pues se encamina siempre en la misma dirección,
te busca... me carga de ausencias, de tu nunca llegar,
de palabras al fin y al cabo, de palabras que no siendo más
quieren
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